Fármacos para herpes no causan malformaciones congénitas

Mientras que esto no descarta una conexión entre esos antivirales y ciertos tipos de defectos congénitos, el doctor James Mills asegura que el estudio demuestra que los fármacos no son los responsables de una gran cantidad de malformaciones.



Algunos medicamentos, como los que se usan para tratar las convulsiones y el acné, están asociados con un aumento del riesgo de desarrollar defectos congénitos. Un ejemplo es la talidomida, que se utilizaba en los años 60 para reducir los mareos matinales en las embarazadas.

Pero poco se sabe de los efectos adversos de los antivirales contra el herpes.

"Como ocurre con muchos fármacos utilizados durante el embarazo, no existen evidencias suficientes para demostrar que son seguros", dijo Mills, epidemiólogo de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

El uso de fármacos durante el embarazo "siempre es un tema", dijo Mills, coautor de un editorial sobre el estudio de Dinamarca, publicado en Journal of the American Medical Association.

Los virus del herpes se esconden en las células nerviosas del cuerpo, desde donde periódicamente causan brotes de la enfermedad, como las aftas labiales, el herpes genital y, más adelante, culebrilla.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, uno de cada seis estadounidenses de entre 14 y 49 años está infectado con herpes genital. Un estudio reveló que uno de cada cuatro tendrá culebrilla en algún momento.

El tratamiento de estas infecciones se realiza con antivirales como el aciclovir (Zovirax). El herpes no se cura con medicación, pero los antivirales controlan los síntomas y los brotes, y alivian el dolor.
Los doctores Bjorn Pasternak y Anders Hviid, epidemiólogos del Statens Serum Institut, de Copenhague, Dinamarca, analizaron los registros de todos los bebés nacidos en Dinamarca entre 1996 y el 2008, casi unos 840,000 partos.

El equipo examinó datos de registros nacionales sobre todos los diagnósticos de las malformaciones congénitas y todas las recetas entregadas en farmacias de Dinamarca.

Pasternak y Hviid se concentraron en los fármacos que las embarazadas tomaron durante el primer trimestre, una ventana cuando los órganos del bebé se están desarrollando y son más susceptibles a los efectos de los fármacos.

Durante los 12 años que duró el estudio, nacieron unos 1,800 bebés de embarazadas a las que se les había recetado aciclovir, valaciclovir (Valtrex) y famciclovir (Famvir) durante el primer trimestre.

Cuarenta bebés (el 2.2 por ciento) tenían defectos congénitos. En cambio, cerca de 20,000 de los 836,000 bebés (el 2.4 por ciento) de las mujeres que no tomaron esos fármacos durante el primer trimestre desarrollaron malformaciones.

Las mujeres que usaron las recetas para adquirir los antivirales durante el segundo y el tercer trimestre tampoco tuvieron más posibilidades de tener un bebé con malformaciones que las embarazadas que no usaron esas recetas.

Pasternak opinó que se necesitan más estudios para identificar la relación entre los fármacos para tratar el herpes y ciertas malformaciones congénitas y para responder si esos remedios afectan las complicaciones gestacionales, como el aborto espontáneo.

No obstante, Pasternak dijo a Reuters Health: "Desde una perspectiva de la salud pública, es importante saber que las mujeres que toman antivirales en los primeros meses del embarazo no están en riesgo de que el bebé desarrolle una malformación congénita".

FUENTE: Journal of the American Medical Association, 25 de agosto del 2010
Reuters Health




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